Cómo mantener tus alfombras como nuevas

A todo el mundo le gusta tener una alfombra mullida que esté como nueva. De hecho, será una de las primeras cosas de las que un invitado o posible comprador se dé cuenta cuando entre en tu casa. Las manchas y el deterioro siempre son una pesadilla y no pueden resolverse con sólo pasar la aspiradora. 

Afortunadamente, hay una solución simple para los problemas de tus alfombras. Al igual que con el pelo, la clave está en un poco de champú y un poco de cuidado.

Preparar la Alfombra

Antes de empezar, pasa la aspiradora por toda la alfombra para quitar el exceso de restos. Presta especial atención a las zonas de alto tráfico, y asegúrate también de mover los muebles para llegar a las zonas más olvidadas. Moviendo los muebles no sólo te permite aspirar toda la alfombra, sino que también te permite detectar y abordar las inconsistencias y daños de la alfombra.

Hay una serie de inconsistencias a tener en cuenta. Las primeras son los enganches, brotes y mechones de la alfombra. Bajo ninguna circunstancia se debe tirar de estos hilos. En su lugar, asegúrate de cortar con unas tijeras en perpendicular al nivel del resto de la alfombra. También saldrán a la luz las marcas causadas por los muebles. Para hacer frente a estos impactos moja un paño o un trapo y da ligeros toques sobre el área afectada. A continuación, seca la zona húmeda con un secador de pelo mientras aireas y ahuecas las fibras aplanadas con los dedos. Sin embargo, ten cuidado de que el calor no entre en contacto directo con la alfombra.

Restauración de la Alfombra

El primer paso para restaurar tu alfombra es quitar las manchas visibles. Esto debe hacerse antes de realizar cualquier limpieza a fondo. Una vez que hayas detectado las áreas a limpiar, utiliza un espray quitamanchas y frota suavemente las marcas con un paño. Deja que el espray se seque, una vez que esté seco es el momento para limpiar la alfombra a fondo. Sólo tienes que rociar Vanish espuma Activa sobre toda la superficie de la alfombra y pasar una esponja o fregona limpia y humedecida. Deja que el producto actúe el tiempo especificado, esto permite que el polvo se seque por completo. Pasa la aspiradora de nuevo por la alfombra para aspirar todo el polvo y vuelve a poner los muebles en su sitio.

Y ahí lo tienes: una guía sencilla para prolongar la vida de tu alfombra sin empaparla y ¡sin que te cueste un ojo de la cara!